En Buenos Aires, el emblemático restaurante de Puerto Iguazú conmemoró su aniversario con la presentación de un documental sobre su historia y su aporte a la gastronomía misionera. Claudio N. Aguilar acompañó a Pablo Bauzá y su familia, en este emotivo homenaje.

El restaurante La Rueda, de la Familia Bauzá, celebró en noviembre su 50º aniversario con una serie de presentaciones que unen memoria, gastronomía y cultura. En Cinepolis Plaza Houssay de Buenos Aires se estrenó el documental “Familia Bauzá: los sabores de su historia”, se presentó el libro conmemorativo y se dio a conocer un vino elaborado especialmente para la ocasión.
El vicepresidente de la Federación, Claudio Aguilar, acompañó a Pablo Bauzá y su familia en el emotivo homenaje que puso en valor medio siglo de trabajo, identidad y legado. La pieza audiovisual recorre los orígenes del restaurante, con el impulso de los fundadores, Nolo y Mabel, y llega hasta la actualidad, marcada por el liderazgo de sus hijos Pablo y Mariela Bauzá. La historia ya avanza hacia la tercera generación, con Martina, hija de Pablo, quien dirige el documental con una mirada sensible y contemporánea. Junto a un equipo de jóvenes realizadores, entrelaza anécdotas, recetas, tradición familiar y espíritu misionero, y rescata no solo la memoria de La Rueda y su familia, sino también la riqueza de la gastronomía local.
Desde la tierra de las Cataratas
“La gastronomía es parte de mi vida; me gusta estar ahí, siempre innovando sin perder el legado, lo que somos”, expresa Pablo Bauzá. Fundador y ex Presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica y Afines de Iguazú, destaca que la familia trabaja unida, con armonía y con la responsabilidad de saber que detrás de la empresa hay muchas familias que dependen de ella. Desde sus inicios, La Rueda apostó por la mano de obra local y hoy emplea a más de 50 trabajadores de Iguazú, quienes sostienen, día a día, la calidad del servicio.
En una ciudad marcada por el turismo nacional e internacional, Pablo dice: “Ofrecemos productos muy variados, con técnicas diversas”. Explica que el visitante extranjero valora aquello que entiende como lo más primitivo de la Argentina, es decir, los fuegos, las brasas, los humos, mientras que el público nacional aprecia más la técnica actual, la innovación y la búsqueda cultural.
Con su mirada particularmente profunda, Mariela Bauzá reflexiona: “Hoy, para nosotros, el comensal, no es un cliente, es alguien que se sienta en una mesa del restaurante en que vos te criaste… No se trata de cobrarle la cuenta, sino de robarle un gesto. Y cuando yo te robé el gesto, te colonicé, te llevas Argentina y mis sabores hasta el último rinconcito del planeta. Nuestra búsqueda es quedar en esa persona para siempre…”.
La historia y el futuro
“La Rueda es la unión de muchas historias. De mi papá, de mi tía, de mis abuelos y también la mía (…) Hoy, medio siglo después vamos a recorrer la historia como nosotros la vivimos, plato a plato. Cada receta guarda un recuerdo de esta familia, que mediante el sabor elige transmitir quienes son”, expresa Martina al inicio del documental que competirá próximamente en el Festival de San Sebastián, llevando el nombre de La Rueda y de Iguazú al escenario internacional.
Durante el encuentro también se presentaron los vinos Malbec “La Rueda” y Blend “Familia Bauzá”, creados para celebrar esta historia que atraviesa generaciones; y se expuso la cuidada edición del libro sobre el restaurante y la familia, realizado por Mariano Chavero.
A 50 años de aquel sueño que comenzó como una necesidad familiar y se convirtió en un símbolo de Iguazú, La Rueda inicia una nueva etapa fiel a su esencia: con calidez, innovación, vocación de servicio y compromiso con su comunidad.
En la foto, Claudio N. Aguilar y Pablo Bauzá.