En una capacitación exclusiva, la especialista internacional Begoña Pereira compartió herramientas para asegurar la continuidad intergeneracional de las empresas familiares, fundamentales para el entramado económico argentino.

Las empresas familiares representan el 75% del total de empresas en Argentina. Generan el 70% del empleo privado y producen el 95% de los bienes comercializados. En este contexto, FEHGRA organizó el webinar “Empresa Familiar: Claves para su continuidad intergeneracional”, orientado a brindar herramientas concretas a quienes forman parte de este pilar de la economía.
La capacitación estuvo a cargo de la reconocida consultora internacional Begoña Pereira Otero, con más de 25 años de experiencia en asesoramiento a empresas familiares. Durante los 90 minutos del encuentro virtual, ofreció una visión integral sobre la continuidad del negocio familiar: desde los aspectos estructurales hasta los vínculos emocionales que intervienen en el proceso.
Compromiso, legado y sostenibilidad: estos fueron los ejes de la capacitación organizada por el Departamento de Capacitación y Formación Profesional y que contó con más de 300 inscriptos.
Una mirada profunda y práctica
“Nos une el respeto y amor por la empresa familiar. Trabajarla y analizarla da fortaleza a los proyectos que compartimos con nuestras familias y que son tan importantes en nuestra historia”, expresó la especialista. La actividad fue presentada por Belén García Bertone, a cargo del Departamento de Capacitación, quien destacó la relevancia de la temática para el sector hotelero y gastronómico, conformado en gran medida por emprendimientos familiares.
La disertante española definió “empresa familiar”. Son las que tienen al menos dos de los siguiente tres requisitos: control de la propiedad (capital social), participación activa de miembros de la familia en el gobierno de la empresa; y transmisión o voluntad de transmitir la empresa a la generación siguiente.
Abordó conceptos clave, como el rol de los foros familiares, el diseño de protocolos de sucesión y la necesidad de construir consensos. Recalcó que el liderazgo no se hereda, sino que se construye, y que “el verdadero problema suele ser la falta de planificación para el recambio generacional”.
Desafíos y fortalezas
Entre las ventajas de las empresas familiares destacó el compromiso con el proyecto, la mirada a largo plazo, la reputación y la responsabilidad con la comunidad. Pero también se enfrentan retos complejos, como la confusión entre propiedad y dirección, estructuras desordenadas y recambios generacionales no planificados.
Solo el 30% de estas empresas logran sostenerse más allá de la primera generación. Y apenas el 15% sobrevive a la tercera. Para revertir estas cifras, la continuidad debe pensarse con una estrategia clara que abarque tanto lo empresarial como lo familiar.
Una de cal y otra de arena. Aportó otro dato significativo. Las empresas familiares tienden a ser más longevas que las no familiares, lo que permite inferir una mayor competitividad y resiliencia. Mientras que la vida promedio de una empresa familiar es de 33 años, las no familiares alcanzan, en promedio, solo 12 años.
Legado y futuro
Begoña Pereira destacó la importancia del legado como eje integrador: no solo material -propiedades, patrimonio-, sino también identitario -historia familiar-, biológico -apellido- y social -valores que nos unen-. “El legado debe ser sano, económica y emocionalmente. Es responsabilidad de todos los miembros de la familia construirlo y transmitirlo”.
Finalmente, propuso pensar a la empresa familiar como un sistema que articula negocio, propiedad y familia, y donde cada decisión impacta en el conjunto. Recomendó establecer estructuras formales como consejos de familia, asambleas, protocolos y políticas de sucesión. Agregó que solo el 18% de las empresas familiares implementan este tipo de instancias.
La actividad fue un valioso espacio de reflexión y aprendizaje para el sector, que reafirma el compromiso de FEHGRA con la profesionalización y el fortalecimiento del entramado productivo nacional.